La fuerza de Dios y el trastorno por videojuegos

¿Podrías ser adicto a los videojuegos? ¿Crees que pueden ponerse en la misma categoría que las drogas, el alcohol y otras sustancias de abuso?

En septiembre de 2018, la Organización Mundial de la Salud decidió, después de reunir reseñas, evidencias, estudios y opiniones de expertos, que el trastorno por videojuegos ya es algo real. Por eso, quise hablar de su definición y de lo que creo que puede ayudar a superarlo.

A los padres, sobre todo, les preocupa que sus hijos estén enganchados a sus celulares o consolas jugando horas y horas, pero eso es un tema de disciplina, no de trastorno por videojuegos. Si un niño está pegado a un dispositivo sin parar, como padre necesitas quitárselo o ponerle límites al tiempo que puede usarlo. Eso es lo que hizo mi mamá conmigo, ¡y funcionó!

Para quienes no conocen los detalles, déjenme citar la fuente:

¿Qué es el trastorno por videojuegos?

El trastorno por videojuegos se define en la 11.ª revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) como un patrón de comportamiento de juego (“juegos digitales” o “videojuegos”) caracterizado por un deterioro en el control sobre el juego, un aumento de la prioridad dada al juego por encima de otras actividades, al punto de que el juego se antepone a otros intereses y actividades diarias, y la continuación o el aumento del juego a pesar de que se produzcan consecuencias negativas.

Para diagnosticar el trastorno por videojuegos, el patrón de comportamiento debe ser lo suficientemente grave como para causar un deterioro significativo en las áreas personales, familiares, sociales, educativas, ocupacionales u otras áreas importantes de funcionamiento, y normalmente debe haber sido evidente durante al menos 12 meses.

–Organización Mundial de la Salud

Es importante notar que la persona tiene que estar luchando con esto durante 12 meses y que debe causar un “deterioro significativo” en alguna área de su vida. Quiero aclarar que esto no aplica a alguien que juega videojuegos unas cuantas horas a la semana, que es lo que hace la mayoría de los gamers en todo el mundo. Siempre habrá excepciones a la regla, pero, en general, los gamers no faltan al trabajo ni a clases, no ignoran a su pareja durante largos periodos, no descuidan a sus hijos ni dejan de comer por estar jugando un videojuego.

Esto no es común entre los gamers, pero sí sucede y no debe ignorarse. Como cualquier adicción, ya sea a una droga, a un deseo o a una acción difícil de dejar, hay una salida y hay libertad. El trastorno por videojuegos es cuando alguien no puede despegarse de la pantalla y del control, pase lo que pase. La emoción de terminar el juego, desbloquear otra recompensa, un trofeo o un récord es lo que lo motiva a seguir.

He escrito sobre el tema de jugar demasiado y de saber mantener las prioridades en orden, pero esas publicaciones son para personas que no luchan específicamente con esto. Usar los videojuegos como un escape es peligroso y dañino para esa persona y para quienes la rodean. Los impulsos que están fuera de nuestro control tienen que entregarse a una fuerza mayor que nosotros para poder vencerlos.

1 Pedro 5:7

echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

2 Timoteo 1:7

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Sé que puede ser difícil superar los obstáculos de nuestra vida, sobre todo los que tienen nombres como trastorno por videojuegos o cualquier otro. Es frustrante porque simplemente no somos lo bastante fuertes para lograrlo, sin importar la técnica que intentemos. Cuando nos apoyamos en Cristo en lugar de en nuestra propia prudencia, Él nos da la fuerza para atravesar lo que sea que estemos enfrentando.

God’s Strength and Gaming Disorder

Dios les ha dado a quienes han entregado su vida a Cristo un nuevo espíritu de dominio propio. Eso significa que, sin el Espíritu de Dios en nosotros ayudándonos a ir por el camino correcto, siempre escogeremos el camino equivocado. En lugar de fumarte el cigarro, Él te dará la fuerza para dejarlo y tirarlo. Él nos ayudará a deshacernos de toda la brujería y los objetos ocultistas, a dejar de decir groserías, a eliminar la pornografía, a calmar nuestro enojo y a destruir las obras del diablo sobre nuestra vida.

En resumen, el trastorno por videojuegos es como cualquier otro trastorno. Cuando se enfrenta al nombre de Jesucristo, tiene que irse, y tendremos control sobre nuestro tiempo de juego. En la vida hay obstáculos que no podemos vencer por nuestra cuenta, por más que lo intentemos. Pon todas tus cargas, preocupaciones, ansiedades, asuntos y problemas sobre Él, y Él te dará descanso.

 

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